Sara
El camino al aeropuerto me ofreció un inesperado respiro. Mientras observaba el paisaje, me sentía complacida.
Fue un viaje corto, pero necesario. Tiempo para estar con mi familia, tiempo para mí, para pensar en todo lo que había estado evitando. Habíamos pasado días agradables, charlando y compartiendo como no lo hacíamos desde hacía mucho.
Pero ahora, mientras me acercaba al aeropuerto, toda esa paz se esfumaba lentamente, sustituida por una creciente ansiedad. El motivo era claro: el