Mundo ficciónIniciar sesión— Creo que ya hemos hablado lo suficiente. Debo descansar, pues mañana será un día muy pesado — Enzo solo asintió y se puso de pie.
— Bonita forma de correrme de tu casa — dice, intentando sonreír, lo cual dejó petrificada a la mujer.— Te ves bien, señor Mondragón — dijo ella, logrando confundirlo.— ¿Cómo? — inquirió. Ella optó por no decir nada, pues quería ser testigo de otras más de sus sonrisas, lo cual lo hacían lucir juvenil.Definitivamente, el






