Alexei
Estaba desesperado empacando lo necesario, ya había reservado el vuelo que saldría a las doce de la madrugada. Salí de mi habitación y toqué la puerta de Natalia; al parecer, seguía hablando por el móvil.
—¿Qué sucede? ¿Por qué vienes a esta hora a mi habitación? —su tono de voz era de fastidio. Negando con la cabeza, decidí hablar.
—Mi padre sufrió un paro cardiaco. Necesito estar en Los Ángeles lo más pronto posible. No descuides a la niña, Natalia, te dejo a cargo de ella como madre.
—