Alexei
Estaba llegando a casa, eran más de las seis de la tarde. Hoy había mandado al chófer junto a Karla a recoger a mi hija. Estaba demasiado ocupado, y aunque moría por ver a Anashia, por ahora no podía ser. Las ventas en la empresa habían incrementado y necesitaba estar pendiente para levantar la compañía que mi madre dejó y que sus hermanos habían llevado a la quiebra. Al menos pude hablar con Anashia un buen rato por teléfono. Por otro lado, mi primo William me había llamado, pero no qu