Alan no dejaba de dar vueltas en su despacho mientras escuchaba lo que su suegra y esposa le estaban contando, ¿por qué nunca lo notaron?, eso era tan extraño.
—¿estás segura? —pregunto Alan, aún sorprendido.
—Sé que no soy una mujer confiable y está bien, lo entiendo, pero estoy muy segura de lo que estoy diciendo.
—¿Cómo no se dio cuenta mi padre? —se preguntaba él.
—En realidad nadie nunca lo noto, aunque ellos no se parecieran físicamente, eso no era algo que importara, porque tu abuelo