Mundo ficciónIniciar sesiónELIZABETH REED
Tina había vuelto y nos veía desconcertada, al igual que nosotros a ella. Su cuello tan delgado como el de un cisne lucía moretones horribles, estaban dispuestos de forma que parecían una mano grande con dedos gruesos. Su boca no solo lucía un labio roto e inflamado, sino un moretón que estaba creciendo alrededor de la herida, un círculo que parecía anclarse a la comisura.
—T







