“Cuando dos almas se pertenecen, el deseo los doblega”
A.K.M
Paul regresó al apartamento con la mente aún cargada, pero al cruzar la puerta su atención se desvió de inmediato hacia el teléfono que vibraba sobre la cama. Lo tomó sin pensarlo dos veces y atendió.
—¿Qué sucede, Germán? ¿Por qué me llamas?
—Tengo rato llamando, jefe. La señora Claudia salió sola… y no quiso que la acompañara.
Paul frunció el ceño, tensándose de inmediato.
—¿Qué estás diciendo? ¿Por qué no la acompañaste?
—El