La trampa de Verónica comenzó a dar frutos más rápido de lo previsto. Paul y Enzo iniciaron una amistad con una facilidad sospechosa; la tensión inicial se transformó en camaradería y, antes de lo que canta un gallo, Paul le había confiado detalles que jamás solía compartir. Le habló de su poder, de su red de contactos, de su posición como jefe de cartel en Ciudad de Panamá. Lo hizo con sumo orgullo, como quien justifica sus propios pecados para poder dormir por las noches.
—¿O sea que tú eres