Capítulo 35 —Lo que más duele
Narrador:
Caín no solía dudar, dudar era humano, y él hacía siglos que había dejado atrás casi todo lo humano.
Pero aquella tarde, mientras el despacho permanecía en silencio y la luz del atardecer teñía el ventanal con tonos rojizos, la duda lo atravesaba como una grieta lenta y persistente.
La conversación con Nuria no se le iba de la cabeza.
No porque ella tuviera autoridad sobre él.
Sino porque había dicho algo que tocaba un punto que él mismo se negaba a mirar