Capítulo 34 —Lealtad
Narrador:
Caín se dirigió con paso firme hacia el sillón principal del despacho, como si cada movimiento estuviera calculado desde siglos atrás. No había apuro en él, no había ansiedad. Solo esa serenidad que imponía autoridad.
Extendió una mano hacia el asiento frente a él.
—Siéntate.
No fue una invitación. Fue un gesto diplomático envuelto en cortesía.
Nuria obedeció con elegancia. Se sentó sin hundirse en el respaldo, manteniendo la postura recta, digna, casi militar.
Au