Capítulo 183 —La Bendición
Habían pasado tres noches desde que el gimnasio fue testigo del nacimiento de otro vínculo que desafiaba milenios de odio. En la mansión, el ambiente se sentía como una cuerda tensada al límite; el aire estaba cargado de una electricidad estática que hacía que el vello de los brazos se erizara. Samuel y Luz caminaban por el pasillo del ala oeste, tratando de fundirse con las sombras. Se movían con esa cercanía magnética propia de quienes han compartido la piel; él, con