Capítulo 184 —El Trono de Tres Patas
El lugar elegido no era parte del mundo moderno. En lo profundo de los bosques que rodeaban la propiedad, oculto por un velo de niebla y magia que solo Sara había podido rasgar, se alzaba un templo de piedra gris, devorado por el tiempo y el musgo. No tenía techo, permitiendo que la luna llena presidiera la ceremonia como un ojo de plata. Las columnas, grabadas con runas que databan de antes de que las razas se dividieran, vibraban con una energía estática qu