Capítulo 68: No eres un monstruo, Alfa.
Ayseli se alejó unos pasos del Alfa y se dirigió lentamente al sofá, las manos temblorosas mientras sus dedos rozaban la tela, sus pies descalzos apenas haciendo ruido sobre la madera pulida. Y su voz apenas un susurro mientras hablaba:
—Para contarte… necesito un pacto de sangre.
Raymond frunció el ceño, con los puños aún apretados. Se detuvo un instante, respirando hondo, la tensión dibujando líneas duras en su rostro.
—No hace falta llegar a esos extremos, loba lunar —gruñó, con la voz