Mundo ficciónIniciar sesiónDÍA TRES - MEDIANOCHE
Selene no podía dormir.
Después de la reunión, cada uno se había retirado a los pequeños camarotes que el barco ofrecía. Eran habitaciones austeras, apenas lo suficiente para una cama estrecha y un baúl. Pero después de días en cubierta, cualquier cosa con un techo era bienvenida.
Selene yacía en su cama,







