Capítulo 13. — Despedida.
Horas después, el sol ya estaba alto cuando los tres salieron de la suite.
No lo hicieron porque quisieran, sino porque el deber llamaba.
En el patio principal del palacio, la comitiva norteña ya estaba lista: dos SUV negros con las placas del valle, escoltados por cuatro guerreros del norte y cuatro del sur.
Héctor y Teo esperaban junto al primer vehículo, con las mochilas al hombro y las caras más serias de lo habitual.
Lyra bajó los pocos escalones que separaban la entrada del patio, t