Lyra, en su habitación, no logró conciliar el sueño. Demasiada información, demasiadas emociones. El sur era un torbellino implacable, y desconocido para ella aún. Se revolvió entre las sábanas de seda, sintiendo el peso de la responsabilidad sobre sus hombros. Suspiró, intentando calmar la tormenta que se desataba en su interior.
De pronto, sintió que la puerta se abría lentamente. Se giró y vio a Alaric y Draven entrar en la habitación, sus ojos brillando con preocupación a la luz de la luna.