Luciana se veía al espejo, su cabello lo llevaba suelto su vestido era negro, largo con la espalda descubierta, llevaba unos zapatos de tacón altos, aunque a Santiago no le gustaba, decía que podía caerse, pero ella estaba muy acostumbrada, los usarías hasta que sus pies se hincharan su vientre se empezaba a notar y a ella le encantaba. En ese momento entró Santiago con su esmoquin y Luciana sintió como su corazón empezó a latir muy deprisa, se veía increíblemente atractivo.
—Te ves realmente