Cuando Luciana llegó a su casa su padre la estaba esperando en la sala, ella trató de evitarlo, no sería la primera vez que está mal y huye a su habitación, él la comprendía.
—Luciana— dijo con voz firme haciendo que ella se detuviera, al pie de las escaleras, sabía que su papá estaba molesto.
—Papá, ahora no por favor — dijo aún dando la espalda a su padre.
—Sí, ahora sí, así que te vas a dar vuelta y vas a venir a sentarte, inmediatamente — Luciana cerró los ojos, odiaba ese tono en el que