Mundo ficciónIniciar sesiónRenán y los niños entraron a la habitación que el abuelo Amadeo había acondicionado especialmente para ellos, era muy amplia y con tres camas muy cómodas, se comunicaba con otro espacio donde el tío Aurelio le dispuso escritorios y estantes para sus libros; adicionalmente había lugar para esparcimiento en días lluviosos, según les dijo.
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