El viernes a las seis de la mañana, Isabella está empacando su maleta en la habitación de hotel cuando tocan a la puerta. Fuerte. Insistente. Del tipo que no acepta ser ignorado.
Abre y encuentra a Alessandro parado ahí con dos agentes federales flanqueándolo. Su ex esposo se ve diferente de la última vez que lo vio. Más viejo, sí, pero también más fuerte. Más resuelto.
"Alessandro," dice tratando de sonar sorprendida. "¿Qué haces aquí?"
"Cortando cabos sueltos." Entra sin esperar invitación, l