Llevé a mi mujer a Cancún… cuando aterrizamos, bajamos y ya esperaban por nosotros para llevarnos a una cabaña que alquilé donde estaremos los próximos días, llegamos y cargué a mi esposa para entrar.
—¡mi amor, esto es hermoso! — más hermosa eres tú, mi princesa, ¡te amo tanto mi vida! — no aguanté más y besé a mi marido mientras desabotonaba su camisa — ¿estás desesperada mi amor? — ¡Quiero aprovechar cada segundo a tu lado! — yo también le quité la ropa a mi mujer y la llevé a la ducha, sin