Salgo con mi mujer en el hombro y la subo a la camioneta, luego indico que vayamos al aeropuerto, no le daré tiempo de pensar ni de buscar nada, todo lo que necesita es estar conmigo.
—¡Joan, estás loco! ¿Para dónde me llevas? — ¡Dije que te iba a secuestrar, así que guarda silencio! —ja, ja, ja, no creas que te lo pondré tan fácil, sé defenderme, ¡te podría matar cariño! —¡Wow, no sabía que mi mujer se había convertido en una asesina!
—¡hay muchas cosas que ignora sobre mi persona, señor Sal