Debería decir lo que quiere oír Lady Kim: una disculpa por usurpar su soñada posición.
Pero no puedo hacer eso, no cuando me ha humillado y enfurecido. En otras circunstancias no defendería mi relación con Gian, sin embargo, no puedo dejar que las mascotas de la Reina jueguen conmigo.
—¿Sabes algo?
Inquiero acercando los labios a su oído, disfrutando su asustado estremecimiento. Porque, aunque no lo quiera, yo soy una Princesa y, por lo tanto, estoy muy por encima suyo.
—No importa que creas qu