Mundo ficciónIniciar sesiónMarcos escuchó de nuevo los golpes en la puerta, sin dejar de mirar el teléfono donde tenía activada las cámaras de la casa, y aunque le prometió a Lía darles un escarmiento a los pequeños, le conmovió mucho el puchero en el rostro de Bianca, su pequeña fantástica.
—¡Por Dios Lía! ¿Acaso eres de hierro mujer? ¿Cómo no puede conmoverte ese hermoso rostro? Es tan linda, mira su puchero, está sufriendo. Voy a abrirle la puerta —mira como se ve triste.
—Eres manipulable Marcos, es







