Mundo ficciónIniciar sesiónLía no pudo contenerse, se abandonó al beso, mientras tomaba el cabello de Marcos, sosteniéndolo con fuerzas, no supo cuanto tiempo estuvo así, hasta escuchar un murmullo entre la gente, el rostro de la mujer se tiñó de carmesí porque se sintió avergonzada.
—Viste que el Hefesto te importa una mierd@, ¿Dónde se metió ese cobarde? —mencionó molesto.
—¡No le digas así! Es muy valiente, siempre nos ha defendido, si no te respondió el puñetazo, fue por respeto a los niños, es un h







