Mundo ficciónIniciar sesiónMarcos abrió las piernas de su esposa, tomó una de ellas, le quitó el zapato, con suavidad comenzó a recorrerle primero en el exterior, para momentos después cambiar su dirección hacia el interior del muslo, sacándole un lento y sonoro jadeo.
—Quiero hacerte el amor, hasta hacerte gritar mi nombre, te he extrañado muchísimo ...no tienes idea de cuántas veces me masturb3 en tu nombre. Eres la única mujer







