Mundo ficciónIniciar sesiónAnaís llevó su mano a su boca en un gesto de sorpresa, mientras sus hermosos ojos comenzaron a humedecerse producto de las lágrimas de emoción que estaba reteniendo.
—¿Es para mí? ¿Tú quieres que sea tu esposa? —interrogó con incredulidad.
—Si mi duendecillo, sabes que te amo y que te extrañé cada segundo que estuve lejos de ti y si ahora estoy de nuevo a tu lado, no pienso alejarme nu







