Mundo ficciónIniciar sesiónLía respiró profundo, y como estaba a solos escasos minutos de agarrar a la vieja cacatúa, lanzarla al piso y dejar reluciente el piso de la clínica, cerró los ojos y pidió al cielo paciencia porque estaba segura de que si pedía fuerza terminaría matando a la cara de caballo de la abuela de Marcos.
—¿No sabes de lo que estoy hablando? No te diré nada, solo toma mi celular y revisa las redes sociales, allí







