Mundo ficciónIniciar sesiónMarcos, Lía y su hija, observaron a doña Emilia con desdén, mientras esta palidecía, por un momento se sintió avergonzada e intentó justificar su actitud.
—Yo… lo siento… no sé qué decir —expresó con voz titubeante.
—No diga nada, después de todo de su boca no sale nada de provecho, lo mejor es que se vaya de aquí, nosotros no necesitamos a una persona intrigante como ust







