Alexander sin dejar de observarme a mis ojos repitió la pregunta en voz baja
—Danko, ¿me estás escuchando? Espera... ¿qué miras con tanta atención?
Se dio vuelta de improviso y creo que se chocó con la mirada de Annia que no tuvo tiempo de cerrar la boca que se sorprendió bajando la mirada y diciendo
—Per... miso, voy a recoger mis cosas
Un poco más y se va corriendo, Alexander volvió a mirarme ya en forma pícara me dio un golpecito en el pecho musitando
—¡Danko!, ¿acaso ibas a hacer algo sucio