CAPÍTULO 11. ESCOLARIDAD
Desde que me levanté, sabía que sería un día difícil, Joel quedó de pasar por nosotros en su auto, como siempre, muy puntual acudió a la cita, venía con el abogado.
—Buenos días familia, —Saludó eufórico, —¿Cómo amanecen?
—Bien hijo gracias por preguntar —Respondió papá.
Yo me hice a su lado y mis padres en la parte trasera del carro.
Llegamos mas temprano de lo normal y nos dirigimos a la rectoría, el abogado por el camino les pidió tener calma y no exaltarse, él manejaría todo el asunto.
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