Capítulo 26. Llegó la hora de conocer a la familia
Las enormes manos de Max bajaron a acariciar sus piernas y de a poco las empezó a subir llevando con ellas su vestido, cuando llegó a sus muslos le dio un ligero apretón que la terminó por enloquecer, ella se armó de valor y empezó a desabrochar los botones de su camisa, mientras continuaba besando esos labios carnosos y dulces, metió una mano en su camisa para acariciar su piel, era suave y firme y emanaba un calor embriagante, lo deseaba tanto que se estaba dejando llevar por sus caricias y s