Giulia
—Oh, la cagaste —gruñe Louisa—. Ni siquiera le diste la oportunidad de explicarse.
Acabo de contarle a Louisa y a mi mamá lo que pasó conmigo y Florentino, y la decepción en sus rostros es evidente, especialmente en el de mi mamá. La entiendo porque hablamos de esto hace poco cuando sucedió lo de Nina.
—Giulia siempre ha sido así—, dice mamá. —Incluso cuando era niña—.
—¿Me lo estás diciendo a mí? —se burla Louisa—. ¿Y ahora qué hacemos? Tienes que recuperar a tu marido, o seguro que irá