Mundo ficciónIniciar sesiónDaniel tuvo que sostenerme o me caería, estaba tan emocionada de que estuviera allí que no podía controlarme.
Me depositó de nuevo en el suelo.— ¿Por qué no me dijiste que venías? — pregunté con una enorme sonrisa.— Quería que fuera una sopresa—me dijo—¿Qué tal estás?— Después de verte, mejor.Dejé que entrara en casa. Viajó la mirada por todo el salón.— ¿No es un poco pequeña la casa? — preguntó.— Tiene un tamaño suficiente para dos mujeres como nosotras. ¿Qué






