Eran las 23 horas cuando las luces del Casino, que había sido reservado para una fiesta privada, empezó a marear a Diana y a Sofía debido a las copas que tenían demás - Debemos irnos - Expuso Sofía mirando el reloj que reposaba en su muñeca mientras que Diana dejaba ver la impresión de que la noche para ella estaba por comenzar.
— Es muy temprano para irnos - Fue la contestación de la morena.
— Mañana debo estar en la base a las 6 de la mañana y definitivamente no quiero escuchar las rabietas d