Capítulo 93: Heridas que nunca sanan.
Capítulo 93: Heridas que nunca sanan.
Después de que María se fuera, Cassian se quedó mirando el teléfono sobre la mesita de noche. Su mano se extendió y se detuvo.
No quería llamarla.
No quería escuchar su voz.
No quería abrir esa puerta que había cerrado con candado.
Pero Regina Roth no llamaba sin razón. Y si había levantado el teléfono, si había roto el silencio que él mismo había impuesto, era porque algo había pasado.
Y necesitaba saber qué.
Tomó el teléfono y marcó el número que se sabía