Capítulo 69: ¿Puedes venir?
La adrenalina se disipó tan rápido como el calor del encuentro, el coche, antes una olla a presión de deseo, ahora se sentía asfixiante, saturado por el olor a sudor, cuero y el eco de una intimidad que carecía de palabras.
Cassian se apartó lentamente, apoyando la espalda contra el asiento del conductor. Su respiración aún era pesada, sus manos temblaban imperceptiblemente sobre sus muslos. Para él, lo ocurrido era una declaración de propiedad; para ella, era un rec