Capítulo 48: Movimientos calculados
Valentín entró a su departamento en Oklahoma y cerró la puerta con más fuerza de la necesaria. Tiró las llaves sobre la mesa y fue directo a la licorera. Se sirvió un vaso generoso de whisky y lo bebió de un trago, sintiendo cómo le quemaba la garganta.
Su teléfono sonó. Era su abogado.
—Dime que tienes buenas noticias o considérate despedido —contestó sin preámbulos.
Del otro lado, el hombre se aclaró la garganta.
—Tengo buenas noticias, señor. El hombre que