Capítulo 38: Miedo de perderte.
Capítulo 38: Miedo de perderte.
Cassian se quedó inmóvil, atrapado en esos ojos verdes que lo miraban con una mezcla de burla y algo más profundo que no se atrevía a nombrar.
—No soy ningún caballero —respondió con voz ronca—. Y tú no necesitas que te salven.
—Entonces, ¿por qué viniste? —preguntó ella, ladeando la cabeza.
La pregunta quedó flotando entre ellos, cargada de implicaciones hasta que Cassian se apartó como si quemara y cerró la puerta del copiloto.
Rodeó el auto y se sentó tras