Capítulo 28: Me has arruinado
Valentín no se detuvo.
Siguió devorándola con hambre controlada, la boca pegada a su coño, lamiendo y succionando su clítoris con movimientos precisos y firmes. Sus dedos entraban y salían de ella con ritmo constante, curvándose justo donde sabía que la destruiría.
—Así, Sofía… déjate ir, mi amor —gruñó contra su piel—. Déjame probarte otra vez.
Sofía temblaba, con las piernas tensas alrededor de su cabeza; el placer subió rápido, volviéndose imparable. Valentín ac