Capítulo 2: Un boleto a Chicago.
Capítulo 2: Un boleto a Chicago.
—¡ERES UN INFELIZ, MARCUS! ¡UN MALDITO INFELIZ!
Abrió los ojos y la luz de la lámpara de su mesilla la cegó por un momento. Pero antes de que pudiera reaccionar, un rostro apareció sobre ella. Era Carolina Fitzgerald, la esposa de Marcus, y su cara estaba desencajada y la miraba con los ojos inyectados en sangre.
—¡Y TÚ, MALDITA PERRA! —gritó Carolina—. ¿CÓMO TE ATREVES A ACOSTARTE CON MI MARIDO? ¡¿Qué clase de desvergonzada eres que te acuestas con él en mis na