Aterricé en Grecia, bajé del avión y me llevé la sorpresa de mi vida, había más de 100 hombres armados alrededor de mí cuñados y mi suegro, pensé que esta era el escenario perfecto para que me asesinaran, mis piernas temblaban, pero no podía acobardarme así que bajé y los saludé.
—¡ya era hora de que llegaras, sube el auto! —la voz autoritaria de Keelan era totalmente diferente a la que había escuchado anteriormente, eso me demuestra que estoy en su territorio. Subí al auto y ellos también lo h