Llegamos a Italia de madrugada y Keelan me ofreció quedarme en el castillo, yo estaba feliz porque era la oportunidad perfecta para hablar con mi mujer y tratar de reconciliarnos antes de la boda. Pero me llevé una gran sorpresa al descubrir que ella no estaba en la casa, me engañaron como un idiota, me parecía extraña la amabilidad de su padre.
Entré a su habitación y su aroma me perturbó, aproveché que ella no se encontraba y revisé el lugar, quería aprender un poco de ella a través de sus co