Nueva York, Brooklyn, marzo 2022.
Vivian
—No—negué con la cabeza—, no entiendo como…
No retiré la mirada de Adrián, quien portaba un mandil oscuro y estaba tras la barra.
—No hay nada que entender—se encogió de hombros—, Cass me ha dado empleo—pasó el paño sobre la barra—, perdí un empleo, pero gané algo más que eso.
—¿Qué?
—Una novia.
Jack, soltó una carcajada.
—Tene novia, tene novia—canturreó mi hijo saltando a mi alrededor.
—¿Cass y tú? —chillé.
Adrián asintió fervientemente.
—Sí, pero ell