Nueva York, Brooklyn, marzo 2022.
Vivian
A regañadientes nos separamos cuando llegamos al destino.
Un restaurante de que ni siquiera podía pronunciar su nombre, quizá era francés, todo gritaba “lujoso”
El chocante color salmón y naranja, dorados y tono cálidos, al entrar una enorme fuente de con la escultura de Artemisa, arriba en el techo un candelabro con cientos de lluvias de cristales, un sillón en forma de S en color beige, todo era lindo, podía comer aquí y no me quejaría.
El Maître esta