11-Mía.
Diego se quedó mudo, él había oído hasta el cansancio ese nombre, sabia que era la más chiquita de las hermanas, sabia que vivía en Europa y también sabia que iba a volver pero lo que no sabía, lo que nunca ni por asomo se imaginó era que iba a terminar siendo el hombre que la convirtiera en mujer.
—¿Porqué me engañaste?
—Yo no te engañé.
—Me dijiste que vivías cerca— le dijo él.
—La casa está cerca del rio— se defendió ella.
—Que te llamabas María—siguió él
—Ese es mi primer nombre— volvió a