Lorenzo Bianchi
La conversación con mis padres no está siendo ni un poco agradable; la tensión en la sala de estar es casi palpable.
Los dos están dando vueltas y más vueltas, esquivando mis preguntas directas, pero no dicen nada en concreto sobre lo que de hecho ocurrió la noche del baile.
Aquel encuentro totalmente inesperado — al menos para mí — terminó desencadenando algo que va a cambiar mi vida de forma drástica.
Y puedo asegurarles, con toda la certeza del mundo, que no es ni de lejo