Capítulo Treinta y Seis — Cambio de planes...
Lorenzo Bianchi
Escuchar los chantajes baratos y enfermizos de Antonella me dejó completamente fuera de mi sano juicio.
Para no cometer ninguna locura violenta o una soberana estupidez allí mismo, di la espalda y me retiré de su presencia sin decir una sola palabra más.
La mirada psicótica y desesperada que vi clavada en esa mujer me dio la certeza absoluta de que realmente cometería la atrocidad que estaba prometiendo.
Ahora el puto asunto involucraba no solo mi preciada libertad, sino la