Diana Cross
¡Qué día, Dios mío! ¡Qué día tan caótico el de hoy!
¿Cómo la vida pudo haberme jugado una zancadilla tan cruel otra vez?
¿Acaso no había sido suficiente con haber perdido todo lo que tenía?
Tener que abandonar mi hogar, renunciar a mi profesión y ver desmoronarse la familia que creí haber construido con tanto amor...
Creí, desde el fondo de mi corazón, que ya había pasado por todo el sufrimiento y por los peores desafíos posibles que el destino me tenía guardados.
Y ahora me enc