Capítulo 57.
Karen contiene el aliento.
Justo antes de abrir la puerta, escucha las voces de las hembras que estaban de candidatas para ser sus cuidadoras.
— Pues Karen… esa amante desgraciada, llegada de la nada se cree demasiado para ser la luna de una manada perdida en medio de la nada, llena de ruinas y sobre todo con las hembras sin un solo gramo de valor, vendidas a mercenarios. Sinceramente, no creo que merezca tener una cuidadora.
Karen se congela sintiendo que la sangre abandona su cuerpo.
— Al con